Magritte (1898 - 1967) fue un pintor belga, que perteneció al grupo surrealista de París (junto con Dalí, Breton, Miró...).
Magritte destaca por pintar imágenes contradictorias que hacen pensar al espectador, de forma que éste se convierte en verdadero partícipe de la obra. Sus cuadros requieren de una segunda mirada para tratar de interpretarlos, pero luego, cada uno, encuentra su propio sentido a lo que contempla.
La historia central
Otra de sus características frecuentes es la absoluta incoherencia entre el título de sus obras y el contenido:
Esto no es una pipa
En el mundo de Magritte, los trombones arden, los pájaros de piedra vuelan y no te puedes fiar de un cristal roto, porque seguro que encierra algo oculto. Por todo esto, a su estilo se le ha llamado muchas veces "realismo mágico".
La entrada artística de la semana la va a protagonizar un fotógrafo muy peculiar, Chema Madoz. Su trabajo se caracteriza por retratar objetos cotidianos de tal forma que te sugieran algo más y te pares a pensar un poquito. Tiene un toque surrealista que me recuerda mucho a Magritte (por cierto, creo que tendremos que poner por aquí algo de él). En fin, os dejo una selección de afotos del muchacho:
Y, si por si queréis más, podéis pinchar aquí para entrar en su web.
Hoy toca un poquito de pintura. Sí, pintura, porque lo que ves no es una foto, sino un retrato pintado con un pulverizador.
El artista en cuestión se llama Chuck Close y se dedica a hacer estos cuadros hiperrealistas. La mayoría son de gran formato (2x2 metros o más) y los resultados son espectaculares:
En 1988 se quedó parapléjico, pero siguió pintando sujetando el pincel con los dientes. Luego recuperó en parte la movilidad de un brazo y ha seguido trabajando con una brocha atada a la mano. Tremendo.